Monitoreo

5 beneficios del big data en agricultura

La tecnología tiene mucho campo que abarcar, literalmente. La insurgencia de la agrotech ayudará a la industria a beneficiarse de una serie de herramientas, como el big data, el internet de las cosas (IOT) y el uso de drones para optimizar el rendimiento de los cultivos.


El impacto de las tecnologías digitales y el big data en la agricultura es tan importante que se estima que para 2022 el mercado global de la “agricultura inteligente” ronde los 23 mil millones de dólares, cifra que llegaba solo a 9,5 mil millones para 2017. Esto constituye un incremento del mercado de más del doble en solo cinco años.

Ante esta transformación es imperante innovar y adaptarnos a estos cambios. Por eso, revisemos a continuación los principales beneficios del big data en la agricultura.

Beneficios del big data en agricultura

Obtener un gran volumen de datos, estructurarlos, procesarlos y analizarlos con herramientas destinadas al área agrícola, puede hacer tener un profundo impacto en la productividad de muchos campos de cultivo. Estos son los principales beneficios:

1. Incrementa la productividad

El big data en agricultura permite reunir información desde múltiples fuentes, que tras su análisis puede ayudarnos a definir los indicadores más apropiados para nuestra gestión. La precisión de la información nos regala una visión integral de los factores que influyen en los procesos productivos.

Además, la integración de sensores IOT agricultura logra medir los datos necesarios y alertarnos cuando alguna variable crítica se encuentre fuera del rango de operación. De esta manera, podemos tomar decisiones en tiempo real que minimicen riesgos e incrementen la productividad.

2. Recolección basada en telemetría

El sistema de telemetría permite monitorear a distancia las operaciones. De ahí que podamos actuar adecuadamente sobre los cultivos y adecuar la recolección en el tiempo que corresponda. Además, la agrotech brinda la posibilidad de construir mapas de precisión que nos proporcionen datos del cultivo en cada parcela. Por ejemplo, cómo incide la luz en las plantas, cuál es el índice de clorofila y medir la temperatura, para luego ejecutar las acciones necesarias que mejoren el rendimiento del mismo.

3. Optimiza los recursos

A través de los sensores IOT agricultura podemos medir diferentes parámetros, tales como las radiaciones electromagnéticas emitidas por el sol, la temperatura y la humedad del suelo. De esta manera, podemos evitar el desperdicio de recursos como el agua, que también puede ser regulada por la telemetría en riego.

La tecnología de la telemetría en riego funciona mediante la lectura de la humedad y la operatividad de los sistemas de regadío en tiempo real. En este sentido, es posible realizar la programación y control de riego en las parcelas de forma parcial o completa.

4. Minimiza los riesgos

Además de los sensores inteligentes, herramientas como el sistema de telemetría miden los niveles de líquido, presión y temperatura, además del comportamiento del aire, contribuyen a minimizar los riesgos del día a día en los cultivos. Pero no basta con medir en el momento: como indica la FAO, el riesgo en agricultura se refiere a la probabilidad de un suceso desfavorable que puede anticiparse de acuerdo a información previa (por ejemplo, comportamientos anuales y por temporadas en el campo). El big data hace posible esta predicción al ofrecer grandes volúmenes de información, ayudándote a prever problemas que podrían darse de acuerdo a condiciones similares en el pasado.

Asimismo, estos riesgos pueden ser controlados con inteligencia empresarial por medio de TrackitAgro, un innovador sistema capaz de monitorear en tiempo real el entorno, logrando un amplio conocimiento del proceso productivo. Con la obtención y análisis de estos datos es posible ahorrar costos en la producción y minimizar las pérdidas de cultivos.

5. Contribuye con el cuidado del medio ambiente

Utilizar pesticidas y fertilizantes de forma más eficiente ayuda a mejorar la calidad del aire y el agua. Además, esto beneficia también al suelo, puesto que nuestro planeta necesita prácticas más sustentables. De modo que, obtener los datos para controlar el uso de químicos y evitar el desperdicio de los recursos naturales, nos permitirá disminuir el grado de contaminación y contribuir con el control del cambio climático.

Adaptarnos a los cambios y reconocer el valor del big data en el sector agrícola es clave para el desarrollo, no solo de esta industria sino también de la sociedad. Si bien esto supone un reto para muchas empresas, la integración de sistemas en una plataforma en cloud como TrackitAgro nos puede conducir hacia el futuro de la agricultura de manera más rápida y amigable.